Historia Contemporanea de la Farmacia en España


Historia contemporánea de la farmacia en España

 Estudios universitarios

Se puede ver que en la primera mitad del siglo XX los farmacéuticos españoles llegaron a alcanzar niveles muy elevados en campos como la Botánica y la Farmacognosia, la Bioquímica y la Nutrición, la Química Orgánica y la Farmacia Galénica. El máximo interés para los farmacéuticos españoles fue sin duda la Química Biológica (Bioquímica) donde fueron líderes en su implantación en los planes de estudio de Farmacia (y más tarde de Ciencias Químicas, Naturales y Medicina). Sin embargo, el golpe de estado militar y la posterior guerra civil española (1936-1939) truncaron con las posibilidades de desarrollo de la Farmacia Española. Muchos de los farmacéuticos exiliados contribuyeron a mejorar el nivel científico farmacéutico de no pocos países latinoamericanos (México).
Los farmacéuticos españoles no se interesaron demasiado, durante la primera mitad del siglo XX, por disciplinas como la Farmacología experimental, que de hecho era incipiente en aquella época. La farmacología sí que fue una disciplina que tuvo un gran desarrollo junto con la fisiología en las facultades de Medicina. Fue decisivo el impulso que le dio a la misma don Teófilo Hernando Ortega (n. 1881, Torreadrada, Segovia) catedrático de terapéutica de la facultad de Medicina de Madrid y Juan Negrín, fisiólogo de prestigio y personaje político de la II República Española y la guerra civil. Varios médicos farmacólogos brillantes se tuvieron que exiliar a otros países (Estados Unidos, México, etc). Se considera a Teófilo Hernando el padre de la Farmacología clínica española. Se exilió a Francia pero volvió a España para ejercer la medicina clínica aunque nunca volvió a ejercer la docencia.
En 1944 hubo una reestructuración de los planes de estudio de Farmacia dando lugar a un plan de seis años (al igual que los licenciados en Medicina) aunque luego en 1965 volvió a ser de cinco años. Se consolidaba una carrera con una sólida base científica (se introduce la asignatura de Química Farmacéutica separada de la Química Orgánica de primeros cursos, la Microbiología y la Higiene, la Fisiología Vegetal y se considera a la Bioquímica como troncal y no sólo de curso de doctorado).4
La Farmacia española no empezaría a recuperarse hasta bien entrada la década de los año 60, bien por el exilio exterior o el interior de sus protagonistas.
En el año 1973 se introduce la Farmacología (se llamaba Farmacodinamia), la Toxicología, la Fisiología y la Biofarmacia y Farmacocinética (en algunas Facultades se daba en lugar o con el nombre de Farmacia Galénica Especial) en el plan de estudios de Farmacia. No obstante, durante la década de los 60 algunos farmacéuticos ya se habían especializado en farmacología (destacan nombres como Joaquín del Río, Francisco Zaragozá y otros) que han desarrollado fructíferas carreras científicas en instituciones vinculadas al CSIC o a la Universidad en el área de la Farmacología. Por otra parte, varios profesores de Farmacia se convierten en líderes académicos de las enseñanzas de la Farmacocinética y Biofarmacia (José María Plá Delfina, José Doménech Berrozpe, Rafael Cadórniga, etc...). Se ponen las bases para el desarrollo científico de la Farmacia Hospitalaria y la Farmacia Clínica. Un farmacéutico que tuvo gran influencia política en el desarrollo de la Farmacia durante la democracia fue Juan Manuel Reol Tejada (fue el primer Director General de Farmacia del Ministerio de Sanidad en un gobierno democrático y farmacéutico muy activo en la Real Academia de Farmacia y miembro del Club de Roma). Uno de los grandes impulsores de la Farmacia Clínica en los Hospitales fue Joaquím Bonal (que fue Jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Sant Pau i Santa Creu de Barcelona y Director General de Farmacia y Productos Sanitarios). Distinguidos profesores de Farmacia y Teconología Farmacéutica (nombre actual de los departamentos de Farmacia Gálénica) como por ejemplo Alfonso Domínguez Gil Hurlé lideran la aplicación de la farmacocinética y biofarmacia a la práctica de la Farmacia Hospitalaria, dotando de alto contenido científico a la práctica de la misma. Los farmacéuticos entraban de lleno en áreas de la Farmacología hasta entonces poco exploradas por ellos.
Facultad de Farmacia de Vitoria (Álava - España)
En el plan de estudios de 1.998 se generaliza la Farmacia clínica como asignatura de pregrado, así como la troncalidad de asignaturas como Anatomía humana, Fisiopatología humana, Genética molecular e Inmunología y se potencian la Farmacología, Farmacia Galénica (incluida la Biofarmacia), y la Química Farmacéutica. Además, se introduce un período de prácticas tuteladas de seis meses de duración en Servicios de Farmacia Hospitalaria u Oficinas de Farmacia (acreditadas) el cuál sirve aplicación e introducción a la práctica de la Farmacia Clínica y/o la Atención Farmacéutica.
Por tanto, ya desde 1.973, y sobre todo desde la década de los 90, los farmacéuticos reciben una sólida base biomédica para conocer bien el efecto de los medicamentos sobre el organismo y el del organismo sobre los medicamentos manteniendo el conocimiento sobre los medicamentos en si mismos.
Hacia finales del s.XX varios farmacéuticos despuntan en áreas relacionadas como la Bioquímica y Biología Molecular (Joan Massagué, Julio Rodríguez Villanueva), la Microbiología (Rafael Sentandreu, César Nombela), la Biología celular y molecular (Juan Carlos Izpisúa, José Ramón Naranjo), la Farmacología Experimental (Fernando Gago, Julio Cortijo, Eva Delpón) entre muchos otros y en la Política Sanitaria (Federico Mayor Zaragoza).
Tanto en áreas biomédicas relacionadas como la Bioquímica, la Biología Celular, la Biología Molecular y la Microbiología (donde la carrera de Farmacia, sobre todo a partir de los años 70 prepara excelentemente a los farmacéuticos) como en las Ciencia y Práctica Farmacéuticas (la Farmacología, la Biofarmacia y Farmacocinética, la Tecnología Farmacéutica y la Farmacia clínica) un nutrido grupo de farmacéuticos alcanzan niveles profesionales muy destacados.